
viernes, septiembre 28, 2007
Extraños

Llamado

En vano esperó su llamado, que podría definir su futuro inmediato, pero también se dio cuenta que la ausencia del ring, le marcaba algo más que un "hola".
Se miró al espejo y no pudo detener la lágrima que surfeó por su mejilla hasta hacerse amarga en la boca.
Lejos estaba de ser alguien vencido, pero reconocía que tampoco le era ajena esa sensación de vacío, ahogo y soledad.
El primer sorbo lo bebió sin ganas, para olvidarse de todo, los restantes trajeron un montón de sensaciones, desde la alegría hasta la tristeza, pasando por la meloncolía y hasta el remordimiento y la bronca contenida.
En un flash se dio envuelto en un beso apasionado, en Piedras Blancas, con la naturaleza como única testigo, los pies en el agua y el sol sonriendo.
Extrañaba esa historia de compartir, se maldecía por algunas actitudes y se quedó dormido pensando que nuevos vientos estaban por empezar a soplar.
Perdido, así es como se sentía, con bronca por lo que es , pero con gratitud por lo que fue.
Ensayaba palabras en voz baja, casi siempre a modo de despedida, pero no era lo mismo, porque no tenía a sus ojos delante suyo y tenía el presentimiento que a ellos, nada podría ocultarle.
Puso música de la que solían escuchar y abrió la ventana para respirar el aire nuevo, ver el sol salir, soñar con otra mañana, pese a que su figura no iba a volver a estar entre las sábanas y le agradeció otra vez, como siempre.
lunes, agosto 27, 2007
Gotita

Ahora puedo mirarte a través de mi ventana, como si estuvieras aquí a mi lado, y pudiera decirte lo que pienso, mirándote a los ojos, viendo la profundidad de tu mirada, llegando al centro mismo de tu alma, que es la mía también.
Es como si estuvieras trepada a la rama del árbol, en esta madrugada lluviosa, deslizándote, dejándote llevar por el viento, por el aire, por mi.
Tomás la forma de una gotita, que cayó de muy alto, se posó en la punta de la rama desnuda y se quedó contemplando el horizonte, buscando encontrar complicidad.
Ni los truenos, ni el ruido de los autos te movieron de tu lugar, frente a la ventana, de cara a la ilusión, al salto al vacío, queriendo agarrar mi mano.
Pediste que te llevara hacia alguna aventura pero sabías que si te tomaba con mis manostal vez desaparecerías.La duda estaba, la necesidad también.
¿Cómo hacer para emprender el viaje, sin morir en el intento?, te preguntaste
El deseo interno podía más, pediste que te tocara, te alzara y te llevara.Las utopías se producen con los deseos y las ganas de hacerlas realidad.
Te posaste en mi huella dactilar. Te observé y pude contemplar tu sonrisa de satisfacción y placer.Te di un beso suave, para que no te esfumaras y te sentí fresca, completa.
El sol le ofrecía su cama a la luna, señal que la madrugada llegaba a su fin.
Te coloqué en la rama para saberte cerca, pero un rayito solar desvaneció el momento,y nos quedamos sin más besos.Sólo fue un instante, el que tardé en darme cuenta que era un sueño,que dormías placidamente a mi lado y las sábanas estaban algo arrugadas.
lunes, agosto 13, 2007
Gris
Gris, el día es gris desde que no te siento aquí, cerca como antes.Blanca la noche que unimos nuestros labios para decirnos que nos queríamos y que el momento sería eterno.
Negro el día en que la desilusión nos invadió, nos atrapó, nos llevó a un punto sin retorno.
Un piano me trae aquella melodía que solíamos compartir, tirándonos en el piso, viendo el techo y dejando nuestras mentes libres de todo pensamiento, mientras rozábamos nuestras huellas dactilares y escuchábamos también el galope de nuestros corazones.
Frío es lo que siento aquí al lado mío, desde que escuché tu última palabra: "Adiós".
Te llevaste un girón de mí, me dejaste una lágrima en la mejilla y supe que ella viviría ahí por siempre.
Ni siquiera hubo reacción: "El amor se terminó", y con esa definición el planeta estalló una vez más, como en los tiempos del Big Bang , pero sin creación.
Cada paso dado en la dirección opuesta fue la construcción de un muro de alejamiento, y ya no hubo primaveras, ni luces, ni soles...sólo gris.
Me enteré tiempo después que tú decisión te había costado más de lo que demostraste, pero mentiste de forma piadosa y lacerante para que el dolor de ambos fuera menor.
Fue poco tiempo, aunque parecieron siglos y en este punto de la historia, cuando pasar al papel las ideas es lo más complicado y difícil, ambos sabemos -allí dónde estemos- que el amor en realidad no murió, que sigue y seguirá vigente en el tiempo, sin tiempo, sin colores, sin grises, con un poco de piedad y otro de pasión.
Igual

sábado, junio 16, 2007
Estrellas
Una noche de estrellas le pedía solamente.Es susurros, casi sin voz, acercándose a su oído que muchas veces la había escuchado.
Se mordió el labio inferior y volvió a lamentar una nueva oportunidad perdida.
Volvería a intentarlo, se convenció y el tiempo sería testigo de su logro.
Cada vez que él escuchaba el pedido apelaba a evasivas y comenzaba a cambiarse para emprender la retirada de un combate sin ganadores ni vencidos.
Casi que se conocieron así. Sin tiempos, ni espacios, con sensaciones encontradas y el vértigo como compañero de ruta, pero ella quería echar anclas y pedía sólo una noche de estrellas.
En un descampado, la playa, las sierras o la gran ciudad, cualquier lado, pero a su lado, algo que no era posible y sus deseos chocaban una y otra vez con la realidad, sin anestesia y con una cicatriz en el alma que sangraba a cada paso, ante cada negativa.
Cerró la ventana que daba al norte, que reflejaba una noche con luces y sonidos que no registraba.
Evitó echarse toda la culpa, pero como sucede siempre, algo queda, algo daña, algo se aleja.
domingo, junio 03, 2007
Aroma

Le pidió un minuto de su mirada y entendió sin necesidad de palabras que algo estaba comenzando. Lo inexplicable, las cosquillas y las risas internas se multiplicaban en su ser, porque podía volver a ser quien fue.
Planeó muchas cosas. Sueños, realidades y también todo lo demás.
Se preguntó y respondió muchas hipótesis y entendió que no hacía falta continuar con eso, cuando sintió sus labios, su lengua abrazando la suya y se dio cuenta que lo que suponía, era en verdad una realidad.
Se dejó llevar. Quería ser una presa fácil de atrapar en ese juego de cazador-cazado.
Se miró al espejo y se vio bien, en plenitud, conforme con la imagen proyectada, aunque siempre "todo puede ser mejor".
"Aposté, intenté mil veces y ahora viene redonda. Disfrutá", se dijo más de una vez, al ver las sábanas arrugadas, producto de haber sido apretujadas en un momento sexual pleno, intenso, irrepetible.
Mientras tendía la cama el sol se coló por la ventana y le iluminó la sonrisa, la que hacía tiempo no podía mostrar por miedos, ausencias, y un corazón algo marchito.
Su taza había quedado con algo de café. La tomó entre sus manos y la olió, como tratando de sentir el aroma de ella, su perfume, su fragancia.
Hechó a reír y tiró un beso al aire. El mundo le estaba dando una nueva chance y no quería dejarla pasar.
miércoles, mayo 30, 2007
Palabras

Se sorprendió con sus palabras.
No se sintió incómoda, pero si con cierto cosquilleo que hacía rato no sentía.
Habían bastado un puñado de palabras para cambiar el panorama
y todo ese paisaje que se vislumbraba como algo de un color,
se tiñó de repente de otro estilo.
Sin embargo, su terrible racionalidad la frenaba,
le ponía un alto a sus necesidades.
Comparó sus pasos como los que dio Amstrong
a su llegada a la Luna.
Medidos, precisos, seguros.
Esto sucedía en su interior
y al mismo tiempo de su boca emanaban palabras tiernas,
para oídos que tal vez no oían.
No le importaban los preconceptos,
-estaban más vivos que nunca- y los tropiezos del pasado
se le aparecían como por arte de magia,
aunque no fuese ilusionista.
A cada rato se repetía su frase de cabecera: "Soy feliz",
por más que a la noche, el lado opuesto de la cama
estuviera vacío, casi helado de ausencias.
Ese día se lo dedicó para ella, se autoregaló mimos.
Fue de compras, a la peluquería y se tomó un café en un bar,
observando a la gente ir sin rumbo,
como entre perdida y desconcentrada.
Pensó en lo último que había experimentado,
también en lo que había sufrido y en la ventana que
se le abría una vez más.
Luego de muchas preguntas internas se decidió.
Tomó el celular y marcó su número,
sin respuesta más que la voz del contestador.
Eso le dio la pauta de que los sueños, sueños son,
pero que pueden hacerse realidad.
No dejó de apostar, el tren había partido de la
estación, pero siempre otro está por llegar.
miércoles, mayo 16, 2007
Vías
Una vía muerta deseosa de ser transitada,y el sauce llorón que la contempla
como si tratara de consolarla.
El cóndor le trae fotos del exterior,
de un mundo que alguna vez tuvo,
que extraña,
y que sabe que no volverá.
Pasó de la vida a la inoperancia,
con su pasado detrás,
poco futuro por delante,
y los yuyos que la cubren,
como la tierra cae sobre los muertos.
Traía y llevaba prosperidad
a ese paraje perdido en las sierras,
que se forjó a su alrededor,
con el paso del tiempo y el
devenir de las estaciones.
Sueños de avance, de un mundo mejor,
del encuentro de un amor,
sin pedir mucho más.
Horizonte gris, nubes que tapan el monte,
lejos de la gran ciudad, donde aún las vías
llevan algo que recuerdos.
Debajo de las tejas de la estación se forjaron amores,
se revolearon pañuelos de despedidas y regresos,
de anhelos y frustraciones,
de alegrías y sinsabores.
El pito del guarda, el humo del vapor,
o la frenada de la locomotora,
son caricias que el tiempo llevó a otro lugar.
Hoy sólo es una postal fantasma,
de dos líneas de hierro paralelas,
que nunca se tocarán.
Se mirarán de reojo, con recelo y
compasión mutua.
Tal vez algún niño las utilizará como trapecio natural,
como inicio de su aventura,
de la búsqueda del tesoro,
o compañero de ruta, nada más.
Neblina, puros nubarrones
ante la falta de sol,
son buenos compañeros para decir adiós,
un hasta pronto,
un volveré a ser el que fui.
Y allá se van los coches que las pasan
sin remordimientos,
ausentes de detenciones,
dejándolas en plena noche,
con su soledad.
miércoles, abril 25, 2007
Despertar

La ruta se abre por entre la arboleda, llenando todo de aire cálido, trayéndome tu sonrisa, tus caricias, tu amor.
Tu figura me llena, se refleja en una flor, el viñedo, el sol que busca ocultarse y pide que lo mire tras aquél horizonte, como tu mano apoyándose en la mía.
Mi refugio es tu mirada, mi paz está con vos, compartiendo el camino, la piedra, la sierra, la naturaleza toda.
Alguien me dijo alguna vez que las obras deben ser contempladas y lo supe cuando te besé por primera vez, debajo de la lluvia y con el frío calando los huesos, pero nada importaba en ese instante, sólo que no termine.
Sencillamente aprecio el momento de escucharte, de sentirte, de tenerte.
El viento trae siempre el aire fresco de otros parajes, para compartirlo con vos y sentir que nada es en vano, si me encuentra a tu lado.
Locura linda que alguien puso en mi camino y que me lleva por los inconmensurables designios de la vida.
Intento poner en palabras lo que me das y esbozo un gracias, sin temor a equivocarme.
Supuse un día que la noche me tenía cautivo, pero la luz llegó desde tus ojos y se instaló a fuego cerca del corazón, para apoderarse de mi universo, sin preocupaciones.
Tu huella es profunda y el ómnibus me aleja del cerro, de vos, sólo por un instante, porque sé que mañana despertaré a tu lado, igual que hoy.
sábado, abril 21, 2007
Tiempo

"Hey, estás acá o viajando?", escuchó una vez más y se despertó, sin haberse dormido nunca.
Solía hacer esos pases, esos vuelos, esos "escapes" sin razón. De chico se sintió diferente, si al ser diferente sólo consideraba pensar o analizar todo, o casi todo.
Aún conservaba el soldadito de plomo con el que quería convertirse algún día, o aquél avión de papel que lo alzaba por los aires, soñando ser un conquistador del universo.
Cayó como caemos todos, pero los golpes lo fueron modelando, aunque la erosión se hacía sentir en la forma de expresarse, de relacionarse, de decir lo que quería decir, en hacer lo que quería hacer.
Pudo sobreponerse con esa característica de los jóvenes, con el hecho de saber que cada día vivido era uno más y no uno menos, que despertarse no era tan malo, ni tan sacrificado si había por delante un mundo por descubrir.
Así fue como la conoció a ella, en una tarde cualquiera bajo la lluvia de verano, compartiendo el mismo toldo para cubrirse, cruzando sonrisas y gestos, que siempre son referenciales y generan pertenencia, combinan actitudes y aúnan esfuerzos.
Aún no recuerda si fue un café, una gaseosa o qué, pero la invitó a ver caer la lluvia desde un bar, para conocerse mejor , ir más allá de los gestos. Ella aceptó, internándose también en un presente no pautado, pero que tenía ganas de afrontar.
Se conocieron de a poco pero intensamente, y aunque muchas cosas no les eran comunes, se sintieron acompañados, protegidos, escuchados el uno al otro.
Temas tribiales fueron el preludio de un "pasemos la noche juntos", que le pidió ella, que tuvo como respuesta un "...y muchas más".
Tampoco recuerdo cuando fue que empezó a escribir este rejunte de palabras poco pretensioso, en una forma de recordarla, sentirla y agradecerle que nada volvió a ser igual y que su paso dejó una marca, sin cicatriz visible, pero con la seguridad que perdudará en el tiempo, aunque ya no quede tiempo.
miércoles, marzo 21, 2007
Fluye

Sólo quiero darte cosas simples.
Un tiempo juntos, mirar el infinito,
sin pensar en nada, pensando en todo.
Saber que estamos cerca,
más allá de las distancias.
Sentir que nada es imposible,
si el camino nos ve tomados de la mano.
La realidad que nos circunda no permite dar tiempo,
es decir, darnos tiempo.
El combate que le planteamos es explorar cada instante que estamos
como si fuera el último de nuestros días,
sabiendo que es solo el primero,
de varios primeros ,
de otros momentos parecidos,
pero a la vez diferentes.
Es teoría, práctica, tesis y doctorado.
Es volar, es derrapar,
enderezar el rumbo,
sin tener un rumbo fijo.
Todo fluye.
Nos concentra.
No une.
No desata.
Tu mirada sigue ahí,
abriéndose cada mañana con el rayo del sol,
con el haz de luna,
con un "te quiero" como saludo.
Yo sólo te acompaño,
me dejo atrapar,
convencer y compartir.
Como aquél descubridor que va reconociendo el terreno explorado,
y en ese descubrir encuentra la razón de su vida,
su presente y futuro.
Cruzarte en esta vida es algo maravilloso,
y juro que volvería a hacerlo en la próxima.
Toma mi mano.
Toda la confianza está en nosotros.
Otro día está por comenzar.
Disfrutémoslo.
viernes, enero 12, 2007
Susurros

Su voz susurrandole algo, como si fuera un pedido, un alerta, un llamado de angustia.
Como previendo un desenlace que se negaba a aceptar.
Solo miraba por la ventana, ido, salido de su mente por campos inhóspitos.
Tal vez donde quería estar, lejos de ahí, libre, sintiendo el aire, oliendo fragancias.
En algún punto no podía contestarle y en otro, no quería.
Aún resonaban las palabras de ella en esa cama vacía y sudorosa, que hacía un momento había recibido los fluídos de los dos.
Esbozó una disculpa, pero no se convencía acerca de si daría resultado y se mordió la lengua,
y se guardó las ganas.
El aire del ambiente había cambiado en un abrir y cerrar de ojos, y todo era más espeso,
la atmósfera, las ideas y hasta sus cuerpos.
Se dejó caer al suelo y ella comprendió parte del mensaje que no salía de sus labios.
Ella tomó algunas cosas que había dejado en su departamento para cuando iba.
Ropa interior, remeras, un par de sandalias y algo de maquillaje.
Lo metió todo en un bolso, tratando de contener las lágrimas y a la vez sin dejar escapar una sonrisa, por los momentos felices que pasó junto a él.
El beso robado en el ascensor, la improvisada costura de un botón en aquellas vacaciones, o las fotos -casi siempre extrañas- que se sacaban.
Inmutable, como sin respuestas, seguía él, sin dar más explicaciones que sus insólitas reacciones.
Tomó el bolso, echó una última mirada al living y a esa imagen juntos sobre el modular y abrió la puerta lentamente.
En verdad ella esperaba que él aproveche su oportunidad final, pero parecía como que no la iba a aprovechar.
El click de la traba principal de la puerta le provocó un vacío instantáneo, pero a paso firme encaró para el ascensor.
Haciendo caso omiso al tibio "te quiero" que provino del interior.
Ya era tarde y el tren dejaba la estación.
miércoles, diciembre 27, 2006
Melodía
Ella no se dio cuenta, pero él la miraba cada tarde, mientras regaba las plantas, le daba de comer a los pájaros y cantaba alguna melodía de juventud,que a su vez él tarareaba casi en un susurro.
No sabía bien qué era,
pero sabía que un halo de magia e incertidumbre
le atraía de ese ritual que se daba a pocos "metros-aire",
en el balcón de enfrente de esta caótica ciudad.
Maldecía los días de lluvia,
porque significaban que ella no cumpliría su parte de esta sociedad anónima que había compuesto...uno solo.
Un día él creyó que ella le devolvió la mirada, pero era pura ilusión.
Alguna vez compartió un sueño en alguna noche fatigosa y hasta le inventó un nombre, con nombre de viento.
Se preguntaba qué sería lo que pasaba en él, al que nada le pasaba.
Los días le parecían más cortos, o más largos,
o que no le importaba el tiempo,
si ella no salía al balcón.
Tomó coraje, decisión o irresponsabilidad
y salió a decirle lo que sentía
cuando la observaba, y más allá también.
Ella lo escuchó, pero no lo pudo ver,
porque de echo ella no veía.
Por el tono de su voz se dio cuenta de la
desilusión de él.
Entonces ensayó una excusa casi infantil,
para que él se fuera.
Los papeles habían cambiado y cada uno,
a su manera, lo lamentaba.
Ella por él y él por ella.
Los días pasaron, pero los pensamientos
y las sensaciones continuaban firmes.
No quería tirar la toalla y hacía rato que no la escuchaba,
ni a ella, ni a los canarios.
Pertinaz, insistió una vez más, pero no respondía.
Averiguando supo que ella se había mudado,
al interior del país, al campo, cree.
No volvió a ser el mismo. Ella tampoco.
Aún se siguen pensando, con la almohada de al lado vacía.
jueves, octubre 26, 2006
Inigualable
sábado, octubre 07, 2006
Encuentro
Ellos parecían los mismos, pero sin embargo eran distintos.El tiempo había impactado en sus rostros y sus almas.
Los mismos ojos, distinta mirada.
El corte de pelo idéntico, aunque las ideas variaron como la moda.
Los labios algo más curtidos, las palabras habían cambiado.
Se sentaron uno frente al otro sin decir nada.
Se observaron, se analizaron y hasta se desearon con igual intensidad.
"¿Tus cosas?", preguntó él, tratando de abrir el juego.
"Bien", dijo ella y retrucó: "¿Las tuyas?".
"Ahí", contestó él dando a entender que sin ella al lado nada era lo mismo.
Pidieron un café cada uno, dejando que los recuerdos aparecieran al revolver la cuchara en la taza.
Se dieron cuenta que el encuentro lo deseaban, pero se les volvía una carga, un teorema que no podían descifrar.
"¿Qué hacemos con todo?", le comentó él mientras sorbía el café.
"No sé, es difícil. Pero nada puede ser igual", agregó ella y echo una mirada por la ventana, a una ciudad enrarecida bajo un sol de agosto, inusual visitante en el cono sur.
"¿Y si probamos una vez más?", pidió él.
"¿Para qué?", lo frenó ella.
El silencio volvió a dominar la escena. Como si el tiempo se hubiera detenido y todo se debiera recapitular.
Casi sin querer pensaron lo mismo, en realidad, recordaron lo mismo.
Aquella cabaña en pleno bosque en un fin de semana de "escape", para mimarse, conocerse y sentirse.
La rotura de un vaso y la bandeja contra el piso los trajo a la realidad.
Ella movió la cabeza en señal de negación y él sintió que no había dado todo, como casi siempre.
"Vos no vas a cambiar y yo ya estoy cansada de intentarlo. No vas a modificar tu situación y segundas partes nunca fueron buenas", dijo ella casi sin respirar.
Solo esbozo un tibio "pero yo...", cuando ella le pidió con la mano que no intente un sermón convencedor.
Le tiró un beso al aire como al pasar y abandonó el bar apretando los dientes, arrojando el billete sobre la mesa, como si fuera la rúbrica de una sentencia.
Volvió a echar la vista por la ventana, a la misma ciudad que se le presentaba nubosa por una lágrima rebelde que no obstante ella contuvo.
Tomó aire y se dijo para sí: "Ya está". Luego de mucho tiempo se sintió aliviada.
sábado, septiembre 23, 2006
Camino

Estaba con ganas de saltar al vacío. Dar una vuelta de página con todas las letras, pero con el horizonte infinito como mudo compañero del destino.
Siempre pecó de dejadez, de autoconvencimiento. Pero ahora la decisión estaba tomada, se hizo mella en su alma.
No tenía muy en claro qué rumbo iba a tomar o si era el adecuado.
Extendió las velas de su alma y dejó que el viento decidiera por él.
No buscaba recuperar el tiempo perdido, porque nunca tuvo tiempo.
Quería ser el muchacho de la película, justo él que era corto de todo.
Trató de buscar el origen de este repentino y grato viaje en su modo de pensar.
Reflexionó, se autoanalizó y hasta se convenció.
En todos los casos llegó al mismo lugar.
Era su sonrisa, su mirada, su caricia. Obvio, no los de él, sino todo lo de ella.
Tenía un aire diferente, placentero. Era la brisa de verano, esa que con el solo pasar saciaba toda necesidad. La bocanada de aire. Sus renovadas ganas de vivir.
Tomaba mil formas cuando estaba con ella.
Se envalentonaba. Quería y era capaz de conseguir lo inalcanzable. Una estrella, un pedazo de nube, detener todas las guerras con una sola palabra.
Graficaba con una mirada al aire su manera de pensar. Buscaba más allá de su conciencia y razón para saber si había tenido otro momento similar tiempo atrás y sólo podía tocar la nada.
Se transportó a un camino en cualquier bosque perdido, sacado de algún cuadro, de una poesía nacida de una desesperanza y en ese instante agradeció poder tener esas sensaciones y los pies sobre la tierra y su mano cerca, para tomarla y caminar juntos.
Amar

"Querer no es amar, y yo te amo", le dijo ella a modo de breve despedida, temporaria, pero significativa como para hacerlo pensar, reflexionar y sentir que las palabras nos hacen prisioneros, cuando unos piensan que son aliadas.
El ómnibus la sacaba de la gran ciudad, a un pueblo prestado, donde se sentía a gusto, pese a los kilómetros que la separaban de él.
Se preguntaba si la extrañaría, si las noches para él eran los mismo sin el roce de sus pies, sin la mirada atenta en la madrugada, sin el "buenos días" de todos los días.
Le dijo más de una vez lo que sentía. Los cambios producidos en el último tiempo. Desnudó parte de su alma, se mostró tal cual era.
Para ella también los desafíos eran muchos, las variaciones continuas y los pensamientos constantes.
¿Se podría ser la misma que un día pateó el tablero y construyó su destino cerca de la Cordillera?.
Quería ser fuerte y creer, apostar a un pleno de felicidad pese a todo, con las diferentes formas que tiene el amor de presentarse.
Cada ocasión era propicia para hacer de todo un sueño, una utopía, la razón de vivir, y se quedó dormida con una sonrisa.
sábado, septiembre 16, 2006
Superficie

Un viaje al centro de la tierra, más allá de la razón.
Sin paisajes, monótono, con algunas curvas y ese sueño de salir.
Ruido, apretujones, la mano que la sostiene en un punto de la travesía.
Alguien pide ver el sol ante tanto gris.
La puerta la acerca a él, en un encuentro impensado, pero deseado durante días, a la misma hora , en el mismo andén y vagón.
Sin embargo hoy es diferente, quedaron frente a frente. Debe ser el "tránsito" pesado de los viajeros.
Cruzaron sus miradas profundas, agudas, de inspección, de ternura.
El vaivén los hacía tocarse sin tocarse, sentir las respiraciones y jugar con ese mechón que a ella le tapa el ojo izquierdo modificando su geografía facial y haciéndola aún más inquietante para una modesta vida que él llevaba, sin más sobresaltos que el regreso a su casa, donde una cama estaba vacía desde hacía tiempo y el calefón funcionaba a veces.
En un momento, doblando una avenida ella lo pisó sin querer y sus ojos le pidieron disculpas.
El aguantó el profundo dolor, el taco había llegado hasta el alma y con una sonrisa le dio a entender que todo estaba ok.
Hubiera querido decirle muchas cosas, pero su ultratimidez siempre era un freno para sus pensamientos.
Ella sin verlo lo espiaba, había algo que la inquietaba y se sentía extraña.
"Debe ser mi imaginación", se convenció y trató de pensar en qué cenaría.
Se le hacía largo el viaje, pese a que era menos de media hora.
El estaba feliz así y quería seguir así hasta la estratósfera y de ser posible hasta el sol.
Finalmente, la orda los separó.
Fue en un abrir y cerrar de ojos que él la perdió.
No obstante descendió y la siguió por escaleras y pasillos, hasta que no pudo más y se quedó viendo la letanía de azulejos, de pasos rápidos, de vértigo, de la inanición de amor que arrastraba.
Echó una bocanada de aire tratando de recobrar algo que había perdido y le dejó unas monedas al guitarrista, pseudo-compositor, y subió a la superficie, para sentir el aire.
Sinceridad

La sinceridad a veces suele ser cruel.
Desnudar el alma es más riesgoso que sacarse la ropa.
Pero la juventud no mide consecuencias, actúa y pide a gritos más agua para saciar su sed
En algún punto de las vidas se muestran las miserias, pero también las enseñanzas, sean estas tristes o alegres.
Se puede crecer de mil maneras, desde el placer o la desilusión. Se dijo, casi como en un monólogo.
Pensó en un momento en querer dar el paso, abrir el corazón, aunque la duda acribillaba su base, mostraba inseguridades y acrecentaba las falencias.
Un traje prestado, una noche ideal de abril, fueron el condimento perfecto.
Un poco de alcohol y las bucólicas estrellas tramaron un guión no buscado.
No lo pudo evitar. No lo quiso evitar.
Fue a fondo, clavó el cuchillo, se jugó un pleno con la última ficha a disposición.
"No va más !", se escuchó por el pasillo y le confesó sus sentimientos, prólogo de una cicatriz.
Un beso al pasar, entre confusión y agradecimiento fue una respuesta inesperada a palabras que nunca llegaron.
La vio pasar en brazos de otro. No derramó lágrimas, aunque esperaba que alguien le comente qué número había salido, ya por una vez más había ganado la banca.
Comprendió algunos poemas e historias de amor, desilusión y esperanzas que cierta vez creyó haber leído.
Se había hecho hombre, y se dijo "qué se le va a hacer?".
